Para dar un buen grave hay que esforzarse mucho físicamente, dar mucho volumen y pensar en lo más bajo posible… ¡¡¡¡¡QUE NOOOOOO, QUE ESO ES UNA BOLA……!!!!!
Como he comentado en el anterior artículo de Para…bolas… yo vivo en un cuarto piso con ascensor.
Aunque procuro subir las escaleras caminando, como comentaba en un artículo anterior, es cierto que por prescripción médica y debido a una dolencia que tengo, me aconsejan subir las escaleras, pero no bajarlas.
Por lo tanto, para bajar, cojo el ascensor.
Este ascensor que utilizo es muy listo, si te pasas en el número de personas que pueden entrar en él, no baja. Habríamos excedido el peso estipulado para que pueda hacer un recorrido de descenso de manera correcta.
Si nos pasamos en el peso y no hacemos las cosas como es debido, ¿podría bajar el ascensor? Posiblemente sí, pero creo que no bajaría de la manera más aconsejable y me da miedo hasta pensar como podría ser la bajada en el peor de los casos.
Pues algo parecido nos ocurre cuando estamos aprendiendo a dar una nota grave y le ponemos volumen y con ello peso de más.
O bien la voz no baja, y se queda en el mismo sitio, o se descuelga, pierde altura y “cae al cuello” haciendo un mal sonido en ese descenso y muy posiblemente desafinando a la vez que creando un daño para la persona que lo ejecuta.
Por favor, no pensemos que por más peso que cojamos en la voz, vamos a bajar más deprisa y mejor, esto es completamente desaconsejable.
De igual manera, es desaconsejable pensar que por más peso que pongamos en el ascensor, este bajará de igual manera que si llevase el peso adecuado, o que podría bajar más deprisa… a lo mejor si baja más deprisa…. pero ¿cuánto de deprisa? esto, de igual manera, también es completamente desaconsejable.
Ponemos un ejemplo diferente al del ascensor.
Si desoyendo los consejos médicos, bajo por las escaleras, cosa que hago de vez en cuando, debo de procurar no “dejarme caer” y sobre todo no “tirarme” de escalón en escalón. Debo bajar pausadamente para no cargar el peso de mi cuerpo de manera brusca sobre mis rodillas y pies.
Vamos que como me dijeron, debo bajar las escaleras casi como si las estuviera subiendo.
Pues de igual manera debemos afrontar el canto de las zonas graves, aunque musicalmente estemos bajando, nuestra altura de aire debe de ser siempre ascendente, con ello obtendremos unos buenos y rotundos graves.
Y, sobre todo, además de buenos y rotundos, ante todo, estos graves serán ligeros, teniendo la posibilidad total de manejarlos correctamente y así no dañarnos nunca.
