Cuando realizamos un calentamiento muscular, lo hacemos porque vamos a dar comienzo una actividad física con importante intervención muscular.
Así sucede cuando vamos a declamar y a cantar.
Cuando comenzamos a cantar o declamar, le vamos a exigir al cuerpo un esfuerzo muscular necesario para ejercitar lo mejor posible nuestra voz.
Como ya sabemos, la voz es aire a presión.
Tanto la cogida de ese aire, como la sujeción de nuestro tórax abierto durante el tiempo necesario, para una correcta emisión, conlleva un esfuerzo muscular importante y esa musculatura debe de estar en las mejores condiciones posibles.
Si hacemos ejercicios de aire antes de cantar o declamar, esa musculatura estará en las condiciones óptimas para su ejercitación.
Antes de vocalizar hay que hacer ejercicios de aire y después durante la vocalización, también ejercitaremos de manera progresiva, de menos a más, esta musculatura respiratoria, esta vez con la emisión de sonidos.
También en las primeras canciones de la actuación que se haga, estaremos muy pendientes de nuestra musculatura respiratoria a través del sonido.
La musculatura respiratoria es muy potente, para lo bueno y para lo malo.
Todo el trabajo que realicemos con ella redundará directamente en nuestro rendimiento vocal.
Esta atención que reclamo para la ejercitación de la declamación o el canto, también la reclamo para nuestro día a día.
Claro que está bien hacer ejercicio y con ello, entre otras muchas cosas, ejercitamos la apertura de nuestro tórax, pero si no hacemos ejercicio rutinariamente, yo os propongo que al menos hagáis cinco minutos diarios de una utilización consciente de vuestro tórax en la respiración.
Con cinco minutos diarios de ejercicios respiratorios, los cuales se pueden hacer incluso leyendo en voz alta, vuestro cuerpo lo notará para bien.
Abrir y cerrar vuestro tórax, os dará un plus de capacidad respiratoria importante para vuestro bienestar diario.
