Hemos hablado anteriormente sobre silbar y sobre chillar, todo ello en relación con un fenómeno denominado “voz de silbido”
¿Qué podemos decir, en relación con cantar, de lo escrito anteriormente?
La denominación de cantar es muy amplia, pero en este caso nos ceñiremos lo máximo posible a la cuestión que nos acontece.
Una de esas denominaciones que se dice mucho, yo lo hago en muchas ocasiones con relación a los alumnos, es que cantar es hacer música con la voz.
Claro que sí, no me cabe la menor duda, y esta frase, en relación con el asunto que ahora estamos tratando, tiene alguna que otra cosa que aportar.
La voz es el único instrumento que dice palabra, esto es importantísimo. Si tenemos un instrumento capaz de tal hazaña, ¿por qué utilizarlo de otra manera?
En este asunto de la denominada “voz de silbido” es evidente, que no se produce ni palabra ni tan siquiera vocal, al menos que sea audible. Yo en las que he escuchado no he sido capaz de distinguirlo.
Dentro del ámbito de la lírica tenemos obras como la Flauta mágica, donde se ejecutan pasajes en notas sobre agudas que, si no están bien ejecutados, puede darse algo parecido a lo que estamos mencionando, se puede chillar, no son pocas las sopranos que se meten en este berenjenal sin tener que hacerlo y se escucha lo que se escucha, chillidos puros y duros.
Si se ejecuta de manera correcta, tenemos un sonido vocal pero que es difícil saber que vocal dice, pasa a ser más un instrumento de viento no vocal.
Yo en el caso de La flauta mágica estoy convencido que Mozart quería que la voz sonase como una flauta y, de hecho, hay interpretaciones de sopranos como Lucia Popp, donde es difícil distinguir entre la voz y las flautas.
Yo puedo decir que en esta ocasión distingo que es una “a” lo que está cantando y en otras obras con sobre agudos importantes, también distingo la vocal, pero posiblemente más que distinguirla, la pienso puesto que sé que la palabra que está mencionando tiene esa vocal.
Si no la distinguiera, podía perfectamente pensar que Mozart quería que la voz sonase como una flauta, sería un recurso, por cierto, bastante utilizado en obras líricas.
Todo esto mencionado nos lleva a que es muy importante la línea de canto.
Es muy importante que, si ese sonido se asemeja a una flauta, sea solo debido a la frecuencia que alcanza la nota y se produzca por ello, la casi inevitable deformación de la vocal que ha de pronunciarse, por imposibilidad de una mayor impostación en su ejecución.
Hasta entonces la voz suena de manera uniforme y cuando llega ahí, a esa altura tan sumamente aguda, dicho sonido se convierte, en un sonido más parecido al de una flauta, pero eso sí, con el mismo color que traía en notas anteriores.
Ese sonido agudo está perfectamente incorporado a la línea de canto, no aparece allí de repente como sacado de la chistera, como un malabarismo, como una pirueta, no, en este caso es la ejecución de una nota perfectamente ideada para cumplir una función que requiere de una ejecución correcta para alcanzar ese buen objetivo deseado, nunca es un acto circense.
Siempre este tipo de notas deben formar parte de una melodía y que cuadre con ella de manera correcta, con ello nos será más fácil y natural asociarlo a la actividad de cantar.
La dedicación a la ejecución de estos sonidos ahora mencionados, sí que merece la pena en el tiempo, el riesgo, siendo bien guiada la persona y haciendo las cosas correctamente, no tiene por qué darse y serán sonidos que nos beneficiarán la ejecución de otros muchos, sean estos agudos o no.
Para mi cantar tiene como una de las premisas indispensable, decir mensaje con la palabra de una manera determinada.
En lo denominado “voz de silbido” o chillido yo personalmente, dudo mucho que esto se produzca, pero sí que se puede producir otro efecto sonoro que acompañe al canto, lo cual como he dicho reiteradamente, me parece fenomenal, siempre y cuando dicho efecto sonoro no dañe ni a quien lo emite ni a quien lo escuche.
