Esta es una pregunta que le hice a un alumno que canta heavy.
Él, con buen criterio, en relación a lo que actualmente sabe sobre la voz y sobre lo que ha podido oír, me contestó que quería crear un sonido violento.
Es lógico que busque este tipo de sonido, ya que la música que hace su grupo es potente, en todos los sentidos.
Suelen tener unas guitarras eléctricas, que podíamos decir que “atacan constantemente las notas”, una percusión que guía a todo el grupo como si de un auténtico “galope hacia el ataque” se tratara, y demás.
Con estos ingredientes, la voz y con la ayuda de la palabra, tiene que completar esa “acción de sonido violento”.
La primera premisa que se tiene que cumplir, es que el público a quien va destinado ese sonido con dicha intencionalidad, lo reciba así.
Lo primero para que lo pueda recibir es, CREAR SONIDO.
Si no creamos sonido, evidentemente, este no podrá ser ni violento ni… nada de nada.
El sonido tiene que llegar al público y si lo que queremos es que llegue con ciertas características, pues hay que añadírselas a ese sonido.
Estamos buscando el sonido vocal “violento”, que ya el resto de instrumentación del grupo está realizando.
Para ello y, en primer lugar, esta instrumentación, que no es la vocal, no nos puede tapar.
La voz de una sola persona, tiene la virtud de poder sobresalir, de manera natural ante toda una orquesta, puede hacer lo mismo con los instrumentos de un grupo sin hablar de implementación técnica.
Si hablamos de implementación técnica, también la voz puede implementarse.
Para que no nos tape la instrumentación que nos acompaña y la voz esté al mismo nivel que los restantes instrumentos, debemos utilizar a la perfección nuestro lugar de resonancia y para ello, lo que primero tendremos que cuidar a la perfección, será nuestra respiración.
Pero continuaremos en el siguiente artículo, desvelando el misterio de la voz rasgada…
