Venimos del artículo anterior hablando de “rasgar la voz”.
Rasgar significa romper.
Sea cual sea el efecto vocal que queramos conseguir y que evidentemente cumpla la función de transmitir sonido por encima de la instrumentación, no debe pasar nunca por romper la voz.
Como me comentaba el alumno, si yo quiero hacer un sonido violento, como hemos dicho en el artículo anterior, debemos hacer que el sonido de nuestra voz llegue al público con potencia y nitidez, que llegue de manera rotunda.
Como también decíamos anteriormente, que, para ello, lo prioritario era una utilización correcta del aire, esto nos dará también la posibilidad de poder hacer sonar ese aire a presión en su lugar de resonancia, en los senos paranasales.
Cuando todo esto se produce, el significado de la letra que estará acorde con este sonido “violento”, facilitará el efecto que queremos conseguir y para conseguir todo esto, no hay porqué destrozarse la voz.
Ya sé que ha habido cantantes que lo han hecho y que otros lo hacen, pero también es cierto que hay otros muchos que no lo hacen y han sido muy buenos.
Si nos ponemos a mirar en los más famosos que han rasgado su voz y las consecuencias que esto ha tenido para su salud, puedo asegurar que podríamos asustarnos.
Aun y así, algunos decidieron sacrificar su salud en aras de ganancias económicas espectaculares.
Particularmente me parece un error enorme, pero como he dicho ganaron mucho dinero.
Pero el colmo es “ganarse” una afección enorme para perder dinero y ni tan siquiera poder vivir de ello. Con todos los respetos, en mi opinión es una cosa absurda.
Tampoco creo yo que se deba decir que se hace por disfrute, el disfrute de hacerse daño es algo muy relativo y en este caso no creo que se pueda hablar de adicción.