Actividades que parecen fáciles de hacer para muchas personas, para otras no lo son tanto, reír a carcajadas es una de esas actividades.
Yo sé que hay talleres, actividades para fomentar la risa, como es la risoterapia, no puedo hablar sobre esta actividad porque desconozco el funcionamiento de ella, pero desde luego, cualquier actividad que sanamente nos ayude a reír, me parece genial.
En la mayoría de actividades relacionadas con hacernos reír, se aborda dicha actividad desde la parte psicológica y unas veces tiene mejor resultado y otras peor, lógico, unas cosas nos hacen reír más y otras menos o nada.
Pero en mi opinión, no debemos olvidarnos del funcionamiento mecánico del cuerpo a la hora de hacer una carcajada. Dicho mecanismo lo tenemos de nacimiento la mayoría de las personas.
Excluyo los casos en que física o psicológicamente no pueda darse dicha actividad.
La carcajada básicamente es aire a presión… nos suena esto ¿verdad?
Ejercitamos la misma actividad al reírnos que cuando cantamos, utilizamos los mismos mecanismos base para su realización.
Dejamos que nuestro aire a presión salga y produzca una carcajada. Para ello, cuanto mejor respiremos, mejor resultado.
Para que salga dicho aire a presión, debemos dominar correctamente el funcionamiento de nuestra lengua y nuestra mandíbula, al igual que en el canto y también como decíamos antes, nuestra respiración.
Hacer “ja,ja,ja” en la carcajada, no es algo casual, es la forma más fácil para nuestro cuerpo de ejercitar lo que antes hemos mencionado.
Juntando la consonante “j” y la vocal “a” nos proporcionará una salida de aire o “ataque de sonido” mucho más amplia y fácil, a la vez que la vocal “a” nos permitirá una bajada más natural de nuestra mandíbula.
Es evidente que cuanto mejor sepamos coger aire y utilizarlo, mejor carcajada haremos y también es evidente, que cuanto mejor sepamos manejar nuestra mandíbula, también nos proporcionará una mejor carcajada.
