El ataque a una nota de forma correcta es complejo y hay que trabajarlo mucho.
Solemos identificar un ataque con un intervalo entre notas más bien amplio, una quinta o más, que uno menor, aunque la dificultad está, tanto en un intervalo más grande o más pequeño, en abordar correctamente la nota siguiente, de tal manera que hagamos una línea de canto correcta.
Es evidente que cuanto mayor es la distancia entre notas, ascendente o descendente, aparecen otras dificultades añadidas.
EL MIEDO NOS IMPIDE CANTAR BIEN
Cantar un intervalo de notas amplio supone miedo, miedo a no poder llegar hasta la nota que tenemos que cantar, incertidumbre por el salto, etc.
Conlleva ese miedo una contracción muscular, con el consiguiente deterioro en la columna de aire y rigidez en la articulación de la mandíbula.
Está claro que además son pasajes cruciales, muy evidentes tanto para lo bueno como para lo malo, digamos que se nota todo.
Básicamente podemos distinguir tres pasos en su ejecución:
Un primer paso es el ataque en sí a la nota «mas lejana»
Este primer paso se asienta, como hemos dicho en otros artículos, en las notas anteriores a la ejecución de este ataque, la voz tiene que estar bien asentada en esas notas, esto nos dará confianza.
Tendremos también perfectamente controlada nuestra respiración teniendo un buen apoyo de aire y una buena relajación en general, especialmente en la mandíbula abriendo correctamente la boca, para la ejecución del ataque a la nota «lejana».
Un segundo paso será el mantener la correcta altura del aire
Como hemos conseguido en el ataque, seguirá siendo fundamental el apoyo del aire y la relajación general y especialmente en la mandíbula.
No apuremos en un principio el tiempo a mantener la nota «tenida», mejor resolver un ataque breve y bien realizado que uno largo y malo.
Un tercer paso es la resolución
Como acabamos de decir, resolver pronto si no estamos totalmente seguros de poder continuar manteniendo de forma correcta la nota «tenida».
Al resolver, mantener la brillantez de las notas posteriores al ataque, son tan importantes como el ataque en sí, el no hacerlo nos restaría brillantez a lo ejecutado ya.
Para resolver con brillantez debemos haber llegado a este final con soltura en la respiración, continuando con un buen apoyo del aire, relajación en la mandíbula e ir corrigiendo la posición de ésta conforme lo requiera el sonido que estamos emitiendo, acompañado todo ello de la relajación del resto del cuerpo.
(Imagen de cabecera: Florida Grand Opera presents The Barber of Seville – Florida Grand Opera)