Hoy hacemos un nuevo recordatorio de la altura del aire en la voz con un nuevo ejemplo.
El intérprete se llama Ferruccio Tagliavini.
Este tenor continuó con una forma de cantar que en la actualidad está casi extinta.
En su forma de cantar se puede apreciar fácilmente la gran altura del sonido, sea cual sea la parte de la obra que esté interpretando.
Se puede apreciar como cantar con dulzura no es sinónimo de cantar con ñoñería, así como también se aprecia que no hace falta ir al falsete para realizar un piano, sea en una nota extrema o no.
Se puede apreciar cómo con una buena altura de aire, se llega a realizar una nota extrema de manera potente, siempre timbrada y sin chillar, o lo que es lo mismo, un fuerte controlado en la forma y momento de su ejecución.
En el resultado sonoro, queda claramente expuesto, que el sonido que realiza es un sonido sano, tanto para quien lo ejecuta como para quien lo escucha.
Claro que nos puede gustar más o menos la voz, también nos puede gustar más o menos la manera de interpretar y otras muchas cosas que son variables en cada voz, pero siempre debemos partir de estar escuchando un sonido sano, un sonido que no dañe ni al emisor ni al receptor.
La mayoría de alumnos nuevos, a los que les gusta cantar y han probado mínimamente su voz, cuando se les pregunta qué voz creen que son, comentan que creen ser una voz media.
Lo dicen, sobre todo, porque no les gusta forzar y hacerse daño, no les gusta el sonido que genera esta situación.
Pues bien, en la actualidad, muchos de los sonidos que escuchamos a cantantes profesionales líricos, que se entiende son los que más tiempo han estado estudiando, son forzados.
Si hablamos de los cantantes que no son líricos, algunos de los sonidos que realizan, no son forzados.
Os dejo el título del próximo articulo donde continuaremos hablando del tema: Chillar es fácil y gratis, cantar bien es difícil y costoso.