Estamos preparando una audición nueva, en la cual actuarán tres jóvenes cantantes.
Un bajo-barítono y dos sopranos.
Ayer sin ir más lejos, el bajo-barítono, el cual se está iniciando en la cuestión de hacer audiciones, me hizo todo su repertorio a modo de ensayo. Eligió él los temas a poner en la audición y el orden a interpretarlos.
Me pidió opinión de lo que había hecho y le dije que estaba hecho de manera correcta y sabia.
De menor a mayor dificultad ha ido eligiendo sus temas y en todos y cada uno de ellos, va mostrando progresivamente toda su tesitura.
Y, sobre todo, aquí quería llegar con esta exposición, no tiene nada que esconder.
Es una persona que se está iniciando, pero lo está haciendo de manera correcta, con lo cual no tiene nada que ocultar y sí mucho que mostrar de lo que ya está trabajando, por complicado que esto sea.
Por el contrario, frecuentemente me encuentro con audiciones de profesionales, también con videos que nos hacen llegar estos profesionales, etc, y en la mayoría de las ocasiones, lo primero que observo es como intentan esconder todo tipo de carencias, curiosamente, siempre tienen alguna justificación para hacerlo.
De las primeras cosas que aprendí en este mundo del canto, es que para cantar hay que ser valiente, ojo, que no inconsciente. Pero valiente si, y para ello hay que estar preparado y no tener carencias, al menos las que tenían que estar ya solventadas.
Yo creo que no se puede pasar uno la vida escondiéndose y encima, creyendo que la gente no se da cuenta de ello.
Me imagino que como en todos los ambientes profesionales, en este hay mucha persona con algún que otro síntoma de paranoia.
Son personas a quien en su entorno les dicen que lo hacen muy bien, tanto por ignorancia, por “cariño», en mi opinión, mal entendido lo del cariño o por la causa que sea… y ellos piensan que con eso ya es suficiente. Todo esto, me parece un grave error.
Si uno quiere ser profesional de esto, como me imagino que, en todo, hay que comenzar por hacer las cosas de manera correcta y no esconder lo que habría que estar mostrando.
El repertorio suele poner a cada uno en su sitio, sobre todo, ciertas notas de este repertorio.
Pero claro, aquí es donde suelen comenzar uno de los primeros engaños que se hace el propio cantante a sí mismo. Se eligen unos repertorios y no otros, en la mayoría de ocasiones por huir de ciertas notas.
El repertorio de tenor es el que es, al igual que el de soprano, mezzo y contralto y hay que abarcarlo técnicamente en su totalidad, cada cual el que le corresponda.
Es evidente que ciertas voces suenan mejor, en unos repertorios de su tesitura que, en otros, pero siempre partiendo de que el cantante debe poder abarcar todos y cada uno de ellos técnicamente.
Como en la realidad esto no sucede, pues nos buscamos los repertorios más cómodos.
¿Cómo lo hacemos?
Le ponemos a nuestra tesitura el apellido que me permita la justificación necesaria para “abarcar” el repertorio que me sea más cómodo y me permita más fácilmente esconder mis carencias.
Me refiero con apellidos a, tenor spinto, tenor dramático etc.
Qué casualidad que muchos de estos cantantes que así se hacen denominar, no son capaces de dar ciertas notas extremas de sus tesituras, ¡vaya con las casualidades!
Esto sucede en todas las tesituras de cantantes tanto masculinos como femeninos. Y siempre sucede tratando de evitar notas extremas, tanto hacia el agudo como hacia el grave.
Ya el colmo de poner el apellido en cuestión es cuando ciertos cantantes, después de destrozarse la voz y ser un auténtico desguace vocal se autodenominan sopranos dramáticas, tenores dramáticos y así sucesivamente en el resto de categorías vocales.
Y todo esto ¿para qué? ¿a quién creen que engañan?
Pienso que, en el fondo, como comentaba anteriormente, se engañan a sí mismos, con todo lo que ello conlleva de malo
