El mundo de la crítica, en mi opinión, es bastante sencillo de entender y bastante más difícil de compartir. Es sencillo de entender y por tanto de sobrellevar, siempre y cuando estemos haciendo las cosas correctamente.
Cuando se hacen las cosas correctamente, continúas encontrándote con dos tipos de críticas; las constructivas y las destructivas o gratuitas.
Las críticas constructivas, en mi opinión, deben ser siempre agradecidas y, por tanto, se deben querer leer u oír.
Te enseñan, te muestran otra cara, otro punto de vista diferente al tuyo y pueden aportarte y enriquecerte mucho.
Para hacer una crítica constructiva, hay que saber del tema del que se está realizando dicha crítica.
Esto conlleva, a su vez, que la persona que hace esta crítica, sea conocedora del valor de lo que está criticando de manera constructiva, con lo cual, siempre debemos esperarlas y apreciarlas, nos harán bien.
Las críticas destructivas y gratuitas, no tiene porqué influirnos en casi nada, o en nada, debido a que la personas que las hacen, no tiene ni idea de lo que están criticando, con lo cual, ¿en qué nos puede influir?
Este tipo de crítica destructiva, suele estar basada en la ignorancia y en la envidia, con lo cual, llegado el momento y acostumbrándose a la situación, porque al principio no es fácil, luego comienza a darle a uno risa este tipo de crítica y también pena la persona que la hace.
Para mí, la buena crítica, la constructiva, es necesaria y me influye para bien, la espero y la busco.
La otra, la destructiva y gratuita, me afecta poco, la tengo en cuenta, especialmente, para reírme un rato.
Sí que hay algo importante que me preocupa en relación a la buena crítica, y es que cada vez es más difícil obtenerla y encontrarla; escasea, sea del tema que sea, eso es un problema, porque la buena crítica es necesaria para todos.