Por muy mal que pueda estar una voz, siempre hay algo bueno en ella desde donde poder empezar a trabajar.
Por muy poco que sea, hay que potenciarlo, darlo a entender al alumno y tener esperanza, y eso yo lo digo y lo muestro.
Pero claro, cuando la persona está mal, todo lo ve mal. Cuando está acostumbrada a escucharse mal, no escucha otra cosa, aunque no todo sea malo.
Cuando yo les digo que hay más cosas buenas de las que piensan, no me creen y suelen pensar, sobre todo al principio, que se lo digo por agradarles, o algunos piensan que les estoy engañando, de todo hay.
También hay lo contrario, y ahí la cosa quizás sea un tanto más complicada.
Decirle a una persona que piensa que lo hace todo bien, que no es así, … Es complicado.
Aunque la realidad es que viene pidiendo ayuda, pero ¡nooo!… viene porque…. vaya usted a saber.
Como decía, a este tipo de persona, decirles que no lo hacen tan bien como piensan y hacerles reflexionar, que esa es la razón por la que piden ayuda, en un principio, no les sienta nada bien.
En la medida que vamos descubriendo defectos y demostrándoles que lo son, unos se sorprenden, pero lo aceptan y con lo cual mejoran, y otros, no lo aceptan y hacen todo con desconfianza hasta que lo dejan, cosa que agradezco, también es cierto que suelen volver, pero ya de otra manera.
Muchos suelen volver, en lugar de para aprender a cantar mejor, más bien a curar los daños de su voz, consecuencia de un absurdo orgullo.
Y como suelo decir muy a menudo, ¿cuál es la corrección que peor llevan…? Su mala catalogación vocal.
¿Y cuál es el peor momento de todos? Cuando se lo demuestras.
Las personas que llevan peor que se les diga que están mal catalogados son:
Las personas que vienen de sopranos y no lo son, así como las personas que vienen de tenores y tampoco lo son.
En el resto de las voces, no suele haber tanto problema en admitir, y siempre demostrándoselo, que su catalogación no era la correcta.
