A modo aclaratorio, en mi opinión, estos tres tipos de sonido se pueden denominar de diferentes maneras.
En estos tres artículos consecutivos, os dejo diferentes denominaciones que yo les doy y un poquito de explicación de por qué los denomino de una manera o de otra.
Crear confusión beneficia a ciertas personas y a sus formas de actuar.
En mi opinión, beneficia el desarrollo de la ignorancia, intenta tapar carencias o más bien, disimularlas, camuflarlas, hacerlas colarse por la puerta de atrás y tratar de convertirlas en virtudes.
Os suelo escribir en ciertos artículos sobre las inquietudes de los alumnos y en esta semana pasada, dichas inquietudes, mayormente han estado centradas en lo relacionado con “la voz de silbido «, así denominan ciertas personas el asunto.
Si comenzamos con lo de voz… ya vamos mal, muy desencaminados.
Ya sé que en determinadas ocasiones se utilizan expresiones, que evidentemente no pueden ser ciertas aplicando la lógica, pero que se utilizan para tratar de explicar cierto fenómeno que se produce, tratando de hacerlo de una manera un tanto más “sencilla”, por decir algo.
Valga el famoso dicho de “voz de pecho” muy nombrado por afamados cantantes y algún que otro docente y que anatómicamente no tiene sentido ninguno, a no ser que alguien tenga una “boquita en el pecho con la que emitir sonido vocal”.
Esto de la voz de silbido es, más o menos, algo parecido.
En este caso si se produce un sonido con nuestro aparato fonador, pero de ahí a llamarlo voz, o denominarlo cantar… pues que me perdonen, pero no.
Peroooo, sí, se intenta hacer pensar que esto es cantar.
No entro en que esté bien hacerlo o no, en mi opinión, si no daña ni a quien lo hace ni a quien lo escucha, pues para gustos los colores.
Pero evidentemente eso es silbar, el silbar de toda la vida y que ahora parece ser que se hace de cierta manera y sobre ciertas notas, normalmente de frecuencia aguda. Siempre hemos tenido obras, canciones, sobre todo, en las que el intérprete hacía una parte silbada, no es nada nuevo.
Pero esto es utilizar, si queremos decirlo así y denominar el silbido como instrumento, utilizar otro instrumento de viento durante una parte de una obra musical, como si en lugar de silbar hacemos sonar una flauta, una armónica o algo parecido.
En este «alarde de silbar” lo que se produce es un sonido, el cual no deja oír ningún tipo de vocal, o algo que se le parezca.
Salvando la mucha distancia existente, es más parecido a lo que hace una flauta u otro instrumento de viento, que me perdonen los instrumentistas de viento.
De esta misma manera podemos decir y todos hemos dicho en alguna ocasión algo como “el chelo canta, la flauta canta etc.… en ciertos pasajes de una obra, pero como decíamos al principio, estos instrumentos no tienen la capacidad de decir palabra y el silbido tampoco.
Detrás de esta humilde intro hay algo que me inquieta y es la razón por la que he decidido escribir estos artículos.
No debemos pensar nunca que porque una persona en una canción silbe una nota muy aguda es un buen cantante, tampoco tiene porqué ser mal cantante, sí es probable que sea un buen silbador o silbadora, o también, puede que no.
Hacer un silbido agudo no es cantar una nota aguda, ni tan siquiera se le parece, como decía antes, si este acto se parece a algo es más a un instrumento de viento.
Si es cierto que, en algunas ocasiones, ciertas personas, recurren a estas argucias para desviar la atención de la persona que escucha, y tapar con ello ciertas carencias interpretativas, vocalmente hablando.
Silbar me parece muy bien y si gusta cómo queda en una canción, pues fenomenal, pero no es cantar.
Las personas que hacen estos sonidos, aunque se puede aprender a hacerlos, son personas que lo suelen realizar de manera espontánea, que tienen esa facultad y que la muestran. Esta actividad se puede observar en muy diversas actividades, unas veces cantando, otras acarreando ganado o en espectáculos deportivos etc…
Hay silbidos muy pero que muy socorridos y en muchas ocasiones evitan chillar, acto que siempre daña, mientras que el silbido bien realizado, no tiene porqué dañar a quien lo ejecuta, otra cosa es quien lo escucha y a la distancia que esté situado a la hora de escucharlo.
Vuelvo a repetir, que, si se quiere incorporar en una obra musical un silbido, pues ¿por qué no?, otros muchos sonidos se incorporan y se seguirán incorporando, pero siempre será bueno no confundir los términos y pensar que porque una persona haga un silbido agudo tiene grandes capacidades para ser una voz aguda y por ende un o una gran cantante.
(Imagen de cabecera: Pixabay)
