El Aria: La Donna e Mobile
Continuando con lo comentado en el articulo anterior (véase: Competición en las representaciones de ópera ) quisiera poner un ejemplo relacionado: El aria de Rigoletto, La Donna e mobile, escrita para tenor en el personaje del Duque de Mantua.
La obra originariamente no lleva el agudo final.
El agudo final, fue agregado en su día por un cantante al que, le debió parecer mal escrita, escasa, la obra de Verdi. Decidió pues, hacer alarde de facultades físicas –con la consiguiente anulación de las mentales- y, hacer este agudo.
Y mi pregunta es ¿es más complicado cantar correctamente la dona e mobile con agudo o sin agudo?
Yo no voy a ser quien diga que dar el «si natural» de La Donna e mobile es fácil, ¡no!. No lo es y posiblemente no lo sea, entre otras cosas, porque no esté bien escrito.
Me explico: estoy hablando de la interpretación de dicha obra por un tenor bien formado, para quien no debe tener excesiva dificultad técnica su ejecución. Se me antoja que lo que tiene verdadera dificultad es hacer creíble el personaje del Duque de Mantua. Como Verdi lo quería, con un agudo que él no puso, y si no lo puso, no creo que sea porque se le olvidó. Vamos a ver, simplemente porque este personaje no debía tener cierta atribuciones vocales y musicales en cierto momento, que ahora se le dan.
Hacer creíble este personaje en este momento sin el agudo final añadido, eso si me parece francamente difícil. El tenor sabe que dando bien este agudo final, el aria está «salvada» y también buena parte del papel completo de este personaje en esta ópera.
Entiendo que los cantantes lo tienen que hacer. Más que nada por tradición. Se les exige, y si no se hace pues… el público no lo entenderá en su inmensa mayoría. Seguramente, si logramos hacer un personaje tan brillante y fiel a la partitura como quería Verdi, posiblemente no hiciera falta añadir nada, es más, sonaría mal toda añadidura que no fuera del autor.