Sí, el desarrollo de la voz es como el desarrollo de la vida misma.
¿Qué debe tratar esencialmente el estudio de la voz?
Debe quitar los impedimentos que nosotros ponemos al paso del aire, tanto de manera consciente como inconsciente.
Debemos quitar los impedimentos que nosotros ponemos al paso de nuestra vida, tanto de manera consciente como inconsciente.
En la voz tenemos unos impedimentos adquiridos, inherentes en nuestro transcurrir del tiempo, normalmente conformados por influencia externa.
De la misma manera ocurre en nuestro transcurrir de la vida.
Dentro de la voz, cuando aparece el canto de manera consciente, cuando lo hemos buscado de “motu proprio” se nos brinda la posibilidad de interrumpir, en gran parte o de manera total, los impedimentos sobre la voz, provenientes de la influencia externa.
Tenemos la posibilidad de comenzar un conocimiento, un ser consciente de nuestra voz y de lo que le rodea y le atrapa, también de lo que ésta puede llegar a ser y no es, y por qué.
En este momento del descubrimiento del canto, lejos de producirse de principio algo amoroso y muy melódico, nunca mejor dicho, lo que se suele producir es un auténtico cisma.
¿Cuántos cismas nos son necesarios en nuestro transcurrir de vida?
Unos cuantos por lo menos.
De un cisma se sale, de una manera o de otra, de tapar un cisma no se sale nunca, se vive en él, con lo que esto conlleva durante todo el transcurrir de nuestra vida.
Reconocer tu voz, la tuya, con tu influencia y no con la de los demás, es reconocerte a ti.
Tratar de hacer fluir tu aire sin impedimento alguno y obtener el fruto de un sonido de ti, tu sonido, eso es único, es tu sonido, eres tú.
Que tu vida fluya por el mejor camino siendo tú, es lo natural, pues tu vida es tuya, al igual que tu voz, nadie sabe más de tu voz que tú, nadie sabe más de tu vida que tú.
En el canto debemos de formarnos durante toda la vida y la vida es una formación continua.
En el canto, esto es debido a que la voz continuamente está variando para bien, puesto que, si se trabaja correctamente, no deja de crecer, ¿y en la vida…? Pues igual si verdaderamente quieres no dejar de crecer como persona.
El canto es la vida misma y la vida es un canto, y siempre debe de ser nuestro propio canto.
Podemos hacer de todo ello un canto al sol o un canto creíble para nosotros, llegados a este punto, lo de los demás, ya no importa.
