Es muy frecuente en los alumnos nuevos, tener mucha vergüenza a la hora de cantar, pero también, tener muchas ganas de querer hacerlo.
En este momento se tiene como muy claro, que hay que hacerlo bien, pero que eso, no se logra.
Y yo pienso, que también se es consciente (más o menos) en nuestro día a día, que es bueno caminar en una posición lo más correctamente posible, y caminamos «de aquella manera», a cuál peor, pero eso no nos da ninguna vergüenza, y así podría enumerar muchísimas cosas que también nos podían producir vergüenza, pero no es así.
Bueno, pues como iba diciendo, ponernos a intentar cantar y venirnos toda la intransigencia posible sobre nosotros y comenzar a juzgarnos, es todo uno.
¿Por qué tendríamos que cantar bien, si no nos han enseñado?
¿Por qué tanta vergüenza y tanta exigencia por hacerlo bien a la hora de cantar y no a la hora de otras actividades?
Sí que es cierto y se suele decir, que cantar, es entre otras cosas, como desnudarse en público.
Bueno en cierto modo, cuando cantamos nos estamos desnudando interiormente y eso conlleva nuestro mucho pudor, pero vuelvo a repetir, que no nos ha enseñado nadie a cantar y a su vez, lo queremos hacer, o lo necesitamos hacer, con lo cual…
Sinceramente pienso que nos tendría que dar mucha más vergüenza llegar a la conclusión de que nos gustaría cantar y hacerlo lo mejor posible, pero no somos capaces de dar el paso de aprender a hacerlo.
Hay mucha leyenda absurda en relación a poder cantar y poder hacerlo bien. Gran cantidad de esa leyenda absurda, proviene de la mucha ignorancia ridícula y atrevida a nivel social que nos rodea.
Saber la realidad de lo que en verdad es aprender a cantar, darse cuenta de que se puede hacer y de manera correcta y sentir lo que supone cantar bien, verdaderamente merece la pena.