Me comenta una alumna, que, en un curso de teatro y música, un profesor de dicho curso le dijo, que lo dejara, que no tenía la voz «afinada»…
Para quien lo entienda…porque yo no lo entiendo.
No sólo en la taberna se dice de todo y sin entender una palabra de la mayoría de las cosas de que se habla. En ciertos cursos y con ciertos personajes, también podemos oír cosas como estas.
Yo me imagino, que este ilustrado también pensará que las cuerdas vocales son como las de un violín o algo por el estilo, porque diciendo las cosas que dice, «vaya usted a saber».
Mira que hay rebotados en todas las profesiones, pero es que en lo de la voz… como casi todos tenemos una, pues… Pues claro que casi todos tenemos voz y también casi todos mal utilizada.
Y ya, con lo de afinar o no afinar, vamos mejor dicho con lo de juzgar a la gente si tiene oído o no, ya es el no va más.
¿Qué tendrá que ver el que uno sepa reproducir un sonido que está oyendo en su sitio o no, con tener oído o no tenerlo?
A todos estos juzgadores de oídos ajenos, me encantaría hacerles alguna prueba de su oído, me lo iba a pasar bomba.
Porque es evidente, que una persona que tiene una buena relación cerebro-oído o lo que es lo mismo, que su cerebro sabe tramitar de manera correcta lo que musicalmente oye su oído, no es tan cruel con las personas que no tienen el cerebro tan adiestrado para ello, pero que pueden tenerlo.
Sin embargo, los juzgadores gratuitos e ignorantes, a los que nos referíamos anteriormente, evidentemente, nunca serán capaces de saber, cuánto puede llegar a progresar la persona a la que están juzgando de mala manera, porque jamás sabrán, y nunca mejor dicho, tocar las teclas adecuadas y con ello obtener el buen resultado, que seguro que existe.
Como siempre la ignorancia es atrevida.