Hace un tiempo, una alumna tuvo un accidente y se produjo daños graves en un ojo. Tras un buen periodo de recuperación, vino a clase.
Ella había preguntado qué podía hacer y que no podía hacer, y se le había dicho por parte del personal médico, que podía hacer vida normal.
Yo le comenté, respecto a las clases de canto, que debíamos probar muy poquito a poquito y ver cómo reaccionaba su ojo, más que nada, porque está rodeado por senos paranasales y las vibraciones quizás pudieran influir en el ojo.
Con todas las precauciones posibles, comenzamos a vocalizar y parecía que la cosa iba bien.
Llegada la hora de cantar, comenzamos con una canción adecuada y al poco tiempo de estar cantando se le comenzó a nublar la vista.
Rápidamente paramos y terminamos la clase.
Al poco tiempo tenía consulta con el oftalmólogo, le iba a comentar lo ocurrido, además de preguntarle, que si después de este suceso, podía cantar, actividad que realiza en su vida normal.
Así lo hizo y el oftalmólogo le comento que sí, que podía cantar sin ningún problema y además por lo que sé, no le puso cara de extrañeza, cosa que es de agradecer.
Yo le comenté a ella, en relación al médico, aunque había sido muy correcto en el momento, que no me extrañaría nada, que, en cualquier cena con amigos, comentase discretamente, como curiosidad graciosa… que una persona con una dolencia en el ojo, le había preguntado si podía cantar… es una imaginación mía, pero ya he vivido tantas de estas que …
Lo que suponen los senos paranasales para un cantante, solo lo saben las personas que cantan bien y los utilizan a la perfección, si no es así… hay que leer y escuchar ciertas cosas… que cuanto menos, asustan.
Quien crea que no es así la cosa, le invito a que venga a clase y se lo demuestro en sus… «propias carnes», ¡uf! perdón, más bien en sus propios senos paranasales.