Cuánto cantante ha arruinado su carrera por querer ir deprisa y no respetar el repertorio que debía cantar.
Claro que todos hemos cantado obras que no eran las más adecuadas para nuestra voz, pero en contadas ocasiones y no por norma.
Tengo un alumno al que le están apurando «un poquito» para que haga un papel en una representación de concierto.
El papel es corto pero exigente y desde luego lo tiene que hacer como solista.
Está empezando a cantar como solista, aunque lleva mucho tiempo haciéndolo en otras modalidades.
Como en otras ocasiones ha dicho que no a diferentes peticiones… creé que le están poniendo el «San Benito» de que siempre dice que no.
Él me ha pedido consejo y lo que hemos realizado, es un ensayo de la obra a representar. Puede con ella, pero claro, en el ensayo.
Tiene condiciones suficientes para afrontarla, pero no experiencia suficiente como cantante solista.
Creo que, dentro de un año, la cosa sería muy segura, ahora puede suceder algo que es lo que más temo. ¡Que fuerce para sacarlo adelante!
Lo sacará apretando y como se decía antiguamente, a base de riñones, y no porque no pueda hacerlo de otra manera, que sí que puede, pero depende de las circunstancias.
La técnica que ahora tiene automatizada, puede que no sea la suficiente para poder con los nervios, y ello, como decía anteriormente, le llevará a querer asegurar apretando y poniendo demasiado esfuerzo.
Todo porque le pueden tachar de decir siempre que no.
Estas personas que achacan este tipo de cosas a los cantantes, es evidente, que no son los que salen a cantar y se exponen delante del público.
Estos están siempre escondidos, y si el cantante se precipita y acepta y luego falla, pues ya no le vuelven a llamar, y si dice que no, pues tampoco le llaman… con lo cual le están obligando a que se haga daño para salir «airoso» pero dañado… y todos tan contentos.
Al final, ya se sabe, quien quiere agradar a todos, no se agrada ni a si mismo.