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Reflexión espirométrica

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Quiero hacer una reflexión en relación a las pruebas espirométricas, es una opinión sacada de mi experiencia en dicha prueba y de algunas experiencias más de alumnos de canto en dicha prueba.

En mi opinión, el mero hecho de tener una gran capacidad pulmonar no facilita un mejor funcionamiento del aparato utilizado para realizar espirometrías y esto realmente me preocupa.

En un principio, creo yo, está más relacionado con la habilidad que tengamos para la utilización de dicho aparato que con nuestra capacidad respiratoria.

Si tenemos buena capacidad respiratoria y la habilidad necesaria para utilizar dicho aparato pues mejor que mejor, pero…

¿Y si tenemos buena capacidad respiratoria y no la habilidad suficiente para utilizar lo mejor posible el aparato?…

¿Y si tenemos mala capacidad respiratoria y muy buena habilidad para la utilización del aparato?…

También se puede dar que no tengamos buena capacidad respiratoria y que no sepamos utilizar el aparato… entonces ya no hay por dónde cogernos.

Voy a contar lo que en su día yo viví en relación a este aparato medidor, cierto es que hace bastante tiempo ya de ello y tampoco sé muy bien si el aparato estaba en las condiciones en que tenía que estar y si era el que tenía que ser o no, pero la prueba se llamaba espirometría, de eso me acuerdo perfectamente.

Cuando todavía era estudiante de canto, casi ya terminando y con una capacidad respiratoria bastante trabajada y probada, tenía yo el “honor” dentro de mis compañeros de trabajo, trabajo de hostelería que realizaba para poder pagar mis estudios y al que estoy enormemente agradecido, como decía, tenía yo el “honor” de ser de los peores en la prueba de espirometría.

Mis demás compañeros eran muy buena gente, pero normalitos en actividad física, excepto algunos, el resto más bien sedentarios en su día a día y una capacidad respiratoria más o menos normal.

El médico del trabajo no entendía aquello, pues conocía mi actividad cantora y hablábamos mucho del asunto.

Sin entenderlo se quedó, porque tampoco parecía ser importante, al menos para él.

Para mí si lo era, por lo tanto, comencé a pensar en ello y a informarme sobre el asunto.

En el artículo siguiente continúo relatando mi experiencia espirométrica.

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