El canto sólo tiene una puerta de entrada y, además, no tiene de salida.
La única puerta de entrada que tiene el canto, es la de la humildad, es la única puerta que nos dejará entrar a conocer en todo su esplendor esta disciplina.
Por eso hay tan poca gente que la conoce… y si ni tan siquiera se conoce, ¿cómo se puede intentar dominar?
¡Claro que no tiene puerta de salida! Si uno logra entrar por esa puerta, no desea salir nunca, siempre estará dentro.
Ser humilde nos dejará acercarnos al canto y comenzar a tratar de entender qué significa.
Es una disciplina tan unida al cuerpo, que requiere de tanto conocimiento de éste, que sólo con las cualidades que nos dará la humildad podremos avanzar en su aprendizaje.
He conocido y continúo conociendo, todo tipo de personas en mis clases, mayores, jóvenes, niños, y para todos ellos y sin distinción de edad ni de otro tipo, la premisa de la humildad es la que les permitirá entrar por la puerta correcta o no.
Porque se puede intentar y de hecho se producen muchas entradas por puertas falsas, pero en realidad entran en otro lugar, en otra disciplina parecida al canto, vamos, en un sucedáneo.
Esto luego conlleva sus desengaños y demás y lo más importante, estos sucedáneos si tienen puerta de salida, y además utilizada muy frecuentemente.
Ser humilde en esta disciplina conlleva ser honesto con uno mismo y con los demás y con ello vivir nuestro día a día con una disciplina que es una forma de vida.
Una forma de vida que, como toda forma de vida, tiene momentos mejores y momentos peores, pero que, tanto en unas circunstancias como en otras, te va mostrando un camino de aprendizaje y enriquecimiento personal interminable.
