Veníamos del artículo anterior en el que el futuro alumno de canto, ya por su cuenta había comenzado a desarrollar, de alguna manera, para bien o para mal, su registro medio.
Haya sido de mejor o peor manera, su registro medio lo que ha sido es más utilizado.
Esto le ha hecho a la persona, conocer un sonido, sea este mejor o peor, queriendo trasladar dicho sonido a todas las partes de la canción que interpreta, incluyendo registro agudo y grave.
En pocas palabras, quiere que suene igual un registro, el cual está más acostumbrado a utilizar, aunque no sea de la mejor manera, que otros que apenas utiliza por serle casi inaccesibles en todos los sentidos.
Además, esto lo quiere hacer de la noche a la mañana.
Nos hemos olvidado ya de que el registro medio fue pequeño en su momento y que ha ido creciendo poco a poco con el tiempo y su utilización.
Hablando primero del registro agudo nuevo que queremos desarrollar, empezará siendo pequeño y con sonidos raros, desconocidos en relación a los sonidos del registro medio que ya son conocidos.
Cuando empezaron los sonidos nuevos del registro medio, también eran pequeños, pero sólo nos acordamos de los que oímos ahora, que son algo más grandes, estén mejor o peor.
Si trabajamos correctamente el crecimiento del nuevo registro agudo, sus sonidos pueden ser mucho más grandes que los del medio y, como poco, iguales.
¿Cuál será el camino?
Primero, el sonido en este registro, tiene que ser pequeño, tenemos que empezar a trabajar nuestro registro agudo aprendiendo a subir a él.
Para ello y por pura lógica, si tengo que subir, lo haré con el peso justo que me permita subir de manera cómoda.
A MAYOR VOLUMEN EN LA VOZ, MÁS PESADA ES ÉSTA.
Cuanto más pesada sea nuestra voz, más trabajo nos costará hacerla ascender, con el consiguiente desgaste que esto conlleva.