Cualquier buen tipo de escucha debe trabajarse mucho y la escucha musical, no es diferente.
La escucha musical nos puede y nos debe aportar muchas cosas buenas, pero como decíamos antes, siempre que se trabaja bien.
Si no se trabaja bien, ¿nos puede dar problemas? Siiiiiiiiiiii.
¿Cómo nos puede dar problemas una mala escucha musical? Principalmente por no entender bien lo que estamos escuchando.
Podemos escuchar una obra musical por puro deleite y también como trabajo para aprenderla.
Claro está que tan solo de escucharla por puro deleite, la acabaremos aprendiendo, pero quizás tardaremos un poco más que si nos proponemos su escucha como puro aprendizaje por encima de todo.
Haciendo un inciso, tengo que aclarar que, no soy partidario de este tipo de aprendizaje, soy partidario de aprender la obra a través de la partitura, pero en algunos tipos de música, o bien la partitura no existe, o la que existe es muy pobre.
Evidentemente, si tenemos partitura, pero no sabemos leerla… pues tampoco vamos a adelantar mucho.
Con lo cual llegamos al punto en que está claro que la forma más “fácil” de aprender una obra es escuchándola, me parezca a mi mejor o peor.
Si abreviamos un poco, necesitamos aprendernos el acompañamiento, la melodía y la letra.
Vamos a referirnos por el momento a una obra nueva, que por ahora solo la interpreta una persona.
Nos ponemos al aprendizaje de la obra a través de la escucha de este intérprete, pasado un tiempo de escucha, la parte que ya “más nos suena”, que suele ser el estribillo, que para ello está hecho de manera tan repetitiva, la comenzamos a cantar.
Es cuando nos empezamos a dar cuenta que o bien nos queda un poco aguda o un poco grave. O quizás no, quizás a nuestra voz no le quede nada mal la tonalidad elegida para la obra.
Puede pasar que a quien le quede mal, es a la persona elegida para interpretarla de manera “oficial” y por ello hace unas cosas RARÍSIMAS al cantarla.
Nuestra voz, que de manera natural y bella interpretaría la obra fácilmente, al intentar copiar estas cosas RARÍSIMAS, comienza a realizar la interpretación de la misma manera forzada y rara que el intérprete “oficial” de turno.
El intérprete “oficial” lo está haciendo mal y se está dañando. Nosotros lo hacíamos bien, sin daño y bello, pero hay que copiar lo mal que lo hace el intérprete “oficial” y con ello hacerlo mal y con daño.
ESO SI, EL DAÑO ES “OFICIAL” IGUALICO, IGUALICO, QUE EL DEL CANTANTE “OFICIAL” U ORIGINAL.
Así está el patio.