Hoy ha sido un día curioso en relación a los “esforzados” de la voz.
Tres de las personas que han pasado por clase, tenían el mismo problema.
Su voz les ha marcado, la forma, el ritmo, el momento, todo en manera de obstáculo, limitando el desarrollo de sus discursos intelectuales, en lugar de ayudarles.
Coincide esta incidencia con que son alumnos nuevos, con poco rodaje en clase y que esto que les ha ocurrido, lo normal, es que, en un periodo no muy largo de trabajo en clase, deje de producirse.
Pero es importante que ellos entiendan lo que ocurre, con ello comienzan a entender más fácilmente el trabajo que están haciendo en clase y una de las cosas para lo que sirve.
Es muy importante entender, que, aprendiendo a cantar, solventaremos todos los problemas que tengamos en la voz hablada y muy posiblemente de una manera más rápida.
No quiere decir con esto que sin aprender a cantar no se solventen los problemas en la voz hablada, ¡no!
Solo digo que es más rápida la forma de aprender a cantar, para solventar problemas de declamación, por ejemplo.
Una de las razones para que esto suceda, es que cuando comienza a cantar, la persona que tiene problemas para declamar, lo hace de “nuevas”, con lo cual, no tiene vicios que dificulten el aprendizaje, cosa que si sucede en la declamación o en el habla coloquial.
Podemos tener una persona que tenga problemas hablando, declamando, y cantando, pero si la persona ya tiene el hábito de cantar, aunque no lo esté haciendo del todo bien, también tendremos alguna que otra ventaja, siempre y cuando lo cojamos a tiempo.
Me gustaría decir, que no son muchas las personas que vienen a clase, que, realizando por ejemplo la actividad de teatro, en otros lugares, no cantan en absoluto, de hecho, vienen a clase por primera vez a cantar y después se van dando cuenta de los diferentes problemas que suelen tener en su voz hablada y declamada.
