De tenor a barítono…¡¡¡ vaya viaje sin retorno!!!.
Creo que ahora está mas de moda, debido a algún personaje trasnochado y endiosado, que con lo mucho que nos ha hecho disfrutar, ahora… nos hace sufrir.
Me explico:
Con el “hábito” me referiré a la voz que se utiliza y no es la nuestra. “Monje” a la voz con la que siempre deberíamos cantar, la nuestra.
Esto del hábito no hace al monje no es nuevo. Yo recuerdo cuando comenzaba, que en muchas representaciones de zarzuela, los barítonos eran tenores, de edad avanzada… pero tenores. Aún sin haber cuidado la voz, teniendo la tesitura de tenor destrozada…, tenían que cambiar el hábito, pero el color continuaba siendo de tenor.
Se dice en algunas críticas a estos señores, que hacen de barítonos sin serlo, que ni tan siquiera lo disimulan. Al personaje que en los últimos tiempos está poniendo más de moda el cambio de hábito le vamos a denominar Lunestempestuoso (abreviado sería Tempes)
Claro que Tempes no disimula para hacer de barítono no siéndolo, sabe mucho de la voz y por lo tanto sabe que lo que ocurre al intentar oscurecer la voz y fingir un falso color baritonal, será que la voz se vaya «atrás » y se «abra» con lo cual se logra el efecto contrario, se aclararía mas.
Cuanto más en la «máscara» esté el sonido, más color tendrá, y si tuviera algo de barítono, muy muy difuminado… pues saldría, pero… en este caso de Tempes, es que ni difuminado.
Y ¿porque ni difuminado?
Pues porque el tenor más próximo a poder hacer algún rol de barítono sería el tenor dramático, y no hay, y sobre todo Tempes ni se acercaba a esta denominación.

(imagen autor: Percrescere)
Es muy difícil intentar crear un color baritonal cuando ni tan siquiera tu voz se aproxima al límite por lo grave de tu tesitura, con lo cual ¿qué ocurre?… pues que sale un auténtico «bodrio». Pero no olvidemos que por los resultados de asistencia a ver los bodrios de Tempes, lo que más suele gustar a estos «feligreses operísticos » es el hábito… y no el monje.
