Los teatros son las verdaderas instituciones del canto.
No nos confundamos, los cantantes pasan y dejan su huella, unos mejores otros peores depende de muchos factores.
Pero los teatros perduran y deben ser siempre los que rijan los destinos de esta actividad profesional.
Ellos son los que deben «imponer unas normas» y no los «divitos de turno» que pasarán, ahora más que nunca, sin pena ni gloria si los comparamos con otros profesionales de tiempo atrás.
EN LOS TEATROS DEBERÍAMOS TENER NUESTRA CONFIANZA PUESTA
En los teatros, en las personas que dirigen estas entidades, pero… también me imagino que hay de todo… y ¿dónde no?.
Los teatros tienen la obligación de velar por los intereses del público, por enseñar correctamente todas las profesiones que se dan cita en este lugar.
Y para ello siempre hay que saber elegir los elencos de forma adecuada, me refiero a todo tipo de elencos.
Con esta premisa, el público podrá apreciar en directo el trabajo que realizan estos profesionales y aprenderá a apreciar este mundo, siempre hay cosas que aprender, se sepa más o se sepa menos.
Comentaba en artículos anteriores la presión que reciben los teatros para tener que poner en cartel a ciertos cantantes, los cuales tienen una difusión en prensa (prensa más bien rosada, no precisamente económica) muy notable, sabe Dios debido a qué, pues no suele corresponder con el trabajo profesional que realiza últimamente.
Miren ustedes, si uno ha elegido hacer una carrera corta, a sabiendas del perjuicio físico que le suponía, y ya ha llegado a su fin, puesto que era carrera corta… pues a casa y no nos den el tostón con sus vidas sentimentales y demás.
Un cantante sabe mejor que nadie y aun cuando nadie lo nota todavía, que está cayendo, pues más dignidad y menos egoísmo, porque hay mucho joven pidiendo paso y tienen derecho a coger el relevo.
Creo que es de justicia y debemos hacer más hincapié en ello.
Quien más puede ayudar a buenos relevos son los teatros y el público.
Hay que apostar por nuevas formas de hacer las cosas y terminar con los «cortijos de algunos profesionales».
(Imagen de cabecera: Adriana Martins)
Muy interesante