Repetimos para no perdernos en el repertorio.
Me comentaba una alumna que estaba un poco perdida y algo desanimada. Sentía que no podía desarrollar al cien por cien lo que ya sabía técnicamente.
Las obras que está cantando y que elige ella, se le van quedando pequeñas y no le incitan a sacar todo su potencial, tanto técnico como emocional.
Ve que necesita otras obras, donde lo anterior pueda desarrollarse en mayor manera.
A mejor escritura musical, mayor posibilidad de expresión en todos los sentidos.
Una dificultad técnica solventada, nos dará un abanico mayor de posibilidades de expresión emocional.
La posibilidad de expresión emocional es ilimitada y tendemos a quererla limitar, sin saberlo.
Es más, cuando estamos tan habituados a limitarla, esto se da por muchas razones, tendemos a pensar que no tenemos mucho más que expresar y eso no es así.
Si nos limitamos a ciertos repertorios fáciles y simples, estos a su vez nos limitaran en toda nuestra intención de expresión técnica y emocional.
A caballo de la técnica va la expresión emocional, juntas y en el orden que hemos dicho, ambas te darán alas para crecer de manera ilimitada y para ello nuestro repertorio siempre tendrá que ir a la par.
Puedo decir que la tendencia a creernos limitados en relación a la voz es exageradamente común y no tiene fundamento ninguno en la gran mayoría de los casos.
La voz es un vehículo de expresión emocional ilimitado y cuanto más preparado esté dicho vehículo, más capacidad de expresión emocional nos facilitará.
Como decíamos en otros artículos anteriores, no saber hacer algo no significa no poderlo hacer.
Repito algo fundamental: