El gallo es asunto común y compartido entre todo el mundo que habla y que canta, con lo cual nos pasa a todos cuando realizamos las actividades de hablar y cantar.
Pues claro que no hay un aprendizaje vocal sin un gallo, ¿a quién no le ha salido nunca un gallo?
Quien diga que nunca le ha salido un gallo hablando o cantando, será porque sea un tanto “flaco de memoria”, porque de lo contrario no se lo cree nadie.
El único daño que hace el sonido denominado gallo, es el psicológico y este, socialmente viene dado por la gran ignorancia sobre el asunto existente.
El gallo es un sonido natural e incontrolable, con lo cual no somos conscientes de lo que ocurre y no se puede evitar en el momento en que se produce.
Pero chillar, vocear, insultar, decir burradas, ser ignorante en grado sumo, dañarnos y dañar, si se puede evitar y sin embargo no lo hacemos y de eso sí que habría que avergonzarse.
Es tan natural e intrínseco al ser humano, que, en el hombre, sobre todo en su proceso de crecimiento a cierta edad, se produce con mucha facilidad, se denomina el periodo como “cierto cambio de la voz en la edad adolescente”, debido a diferentes alteraciones en la anatomía de la persona.
Pero no sólo le crece al joven la faceta vocal, se desarrolla en toda su totalidad anatómica y también psicológica y sin embargo de la que se suele burlar la ignorancia, es de si al joven le salen más gallos o menos y eso conlleva que el joven a su vez, se avergüence de ello y pase una etapa un tanto incómoda.
Los demás cambios son vistos como normales del crecimiento y así asumidos sin problemas.
¡¡¡Cuánta idea “rara”, por decirlo de alguna manera hay en relación a la voz!!!