Continuamos hablando de repertorios y lo hacemos en referencia a las programaciones en los escenarios.
En mi opinión, más de lo mismo en una gran cantidad de ocasiones.
Desde luego, por FALTA DE REPERTORIO NO SERÁ, pero por falta de alguna otra cosa sí.
Y mira tú por donde… me lleva el artículo de nuevo al «refrito» o más bien al » corta y pega», que el refrito…. ya se está quemando.
Hasta que un determinado escenario no decide hacer una innovación, «arriesgarse» y poner una obra diferente y apoyarla para que el público la conozca, si es que no la conocía, y hacer algo diferente, la mayoría de los demás escenarios… a lo de siempre… los mismos autores, las mismas obras y porque no, casi los mismos cantantes…
Hasta que la innovación resulta que funciona, entonces todos a poner la misma obra…
¿Quién programa? Como todo trabajo que se hace bien, este desde luego me parece un trabajo complejo, pero creo que también emocionante.
Desde luego, se me antoja que, haciéndolo bien, debe ser muy laborioso, entre otras cosas, por la implicación de mucho profesional experto en la materia.
Vuelvo a la misma pregunta, y aun no siendo fácil, pero tampoco más difícil que otros trabajos…
Con toda la gran cantidad de repertorio que hay ¿por qué tanta repetición de títulos por todo el mundo? Desde luego hay excepciones, pero por desgracia son las menos.
Ya sé que lo primero que se suele decir es el tema económico, y la verdad es que no entiendo muy bien por qué, puesto que muchos de los títulos que se repiten, tienen un montaje faraónico, por no decir, que, en más de una ocasión, ridículo, y no digo ridículo por ser en mi opinión, más o menos bello, sino más bien por el coste desproporcionado a todas luces que supone una de estas representaciones.
Preciosa labor la que tiene un teatro a la hora de hacer una programación y también sin lugar a dudas, de una enorme responsabilidad.

