Continuando con el tema de la entonación, quiero hablar en esta ocasión del intervalo de octava.
Todo intervalo es importantísimo, pero para los cantantes y estudiantes de entonación, la octava es un intervalo que hay que dominar por muchas razones además de por saber cantar y reconocer su sonido.
El estudiante de entonación y también el profesorado que imparte la asignatura de entonación tienen en el intervalo de octava una herramienta perfecta para la ejecución de una lección sin que se produzcan daños en la voz.
Si estamos entonando una canción en clave de sol, y la melodía comienza a ir hacia la zona aguda -donde las voces graves se pueden hacer daño-, simplemente al llegar a la primera nota aguda, donde ya se dañarían estas voces, hacemos el mismo sonido pero, una octava por debajo. Sonará con mayor calidad en todos los sentidos y nadie se hará daño.
De la misma manera actuaremos si la melodía se va hacia una zona grave donde las voces agudas se dañarían.
El alumno está dando el sonido que puede dar y el que no puede dar lo tendrá en su cabeza, pues es evidente que no podemos entonar todos los sonidos que si podemos tener en nuestra cabeza.
En los ensayos
Un cantante, a la hora de trabajar una obra, hará lo mismo que hemos comentado en la entonación para aprenderse la partitura y después a la hora de ejecutarla, la pondrá en «gola» con una octava cómoda para él . De esta manera trabajaremos las zonas más cómodas con las notas originales y las dificultosas con una octava hacia arriba o hacia abajo, según corresponda.
Después, pasará a cantar toda la partitura con las notas originales pero sin abusar de los pasajes difíciles con las notas originales, y así irá aprendiendo los pasajes más complejos sin dañarse.
En los ensayos, con dar unas cuantas veces las notas originales complejas, es más que suficiente, el resto de repeticiones se ejecutaran con octavas pudiendo así trabajar con los demás instrumentos sin dañarse.
Hay que aprender a identificar y ejecutar octavas lo antes posible, nos va la salud en ello.