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En la Congregación Operística todo tiene su valor… y hay que dárselo

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Una ópera está escrita y tendremos muchos cantantes que la interpretarán, la opera será la misma pero  los cantantes cambiarán.

Pues bien, aun siendo la misma obra, la adecuada selección del reparto que cantará la ópera hará de esta una fiel interpretación de la partitura en todos los sentidos, de no ser así, la obra se desvirtuará. Todo está escrito en la partitura, hay que ser fieles a ella y podremos oír lo que el autor quería decir con su obra.

La elección del elenco que cantará lo obra es importantísimo. Al igual que en la orquesta (que también tiene todo escrito) no debemos meter un violín entre los violonchelos, pues en la voz ocurre lo mismo.

violines

Ponemos en este caso un tenor, venido a menos, que como es famoso lo ponemos de barítono. Lo que tendría que ser un buen violonchelo en su lugar correspondiente junto con los violines y demás instrumentos pues…

Se convierte en un barítono con menos color e intensidad en la voz que el tenor e incluso que una buena soprano,  vamos un violín mediocre entre los violonchelos, ni violín ni violonchelo un «hazme reír». Bueno como barítono bufo podría valer, pero, si no estamos de broma, pues, esta ocurrencia de mala elección de un papel sería mas bien una broma muy pesada…

Las voces con sus colores empastan con toda la instrumentación de la orquesta haciendo de ello un conjunto armonioso, no sólo hay que «empastar» con las demás voces, evidentemente también con la orquesta, es primordial.

Si la elección de los cantantes la hicieran los directores de orquesta en su totalidad, este mundo de la lírica no estaría yendo a la deriva como va con tanto divo y diva «cantando». Si hay la posibilidad de desarrollar bien los papeles de una obra es porque en verdad sí que hay buenos, buenísimos profesionales en las orquestas y al frente de ellas, que lejos de ser divos, muchas veces lo que son, es olvidados por todos y sobre todo por «cantantes divitos de turno», estos al final duran lo que duran, y cada vez menos… «por lo bien que lo hacen».

Mucho hábito y poco monje.

(imagen cabecera: fuente)

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