Hemos comentado en varias ocasiones y lo continuaremos haciendo, que las voces se clasifican por su color y no porque lleguen a una nota u otra.
Pero ahora queremos matizar otro gran error que se produce a la hora de clasificar una voz.
Se suele entender en más de una ocasión, que, si la voz es “pequeña” o más “finita” o menos “gruesa” etc., será una voz aguda con toda probabilidad o que si es lo contrario tiene que ser una voz grave.
¿Y qué tendrá que ver una cosa con la otra? ¿qué tendrá que ver que una voz sea más grande o más pequeña con que esta sea más grave o más aguda?
Claro que hay contraltos con voces enormes y también con voces pequeñas, pero lo que importa es su color.
No todos los bajos tienen voces enormes ni todas las sopranos tienen voces pequeñas.
Pues nada, contralto con voz “pequeña” o “fina” que tiene agudos, como es normal que los tenga, la catalogamos como soprano, casi seguro, estoy más que harto de verlo.
Y de la misma manera con las diferentes voces restantes.
Hoy para terminar la jornada he tenido a un alumno que es muy probable que sea bajo-barítono. Digo que es muy probable, ya que lleva muy poco tiempo, su voz se está centrando y dando todo el color que tiene que dar.
No es una voz fácil y viene de estar utilizada de una manera poco adecuada, por falta de guía.
Hoy hemos hecho una obra en dos tonos diferentes. Primeramente, ha ejecutado la obra en un tono más grave y más acorde a un bajo-barítono y la segunda vez, en un tono más baritonal.
La voz ha respondido a las mil maravillas, en relación al color, en los dos tonos.
En la tonalidad más grave, ha dado un color de bajo-barítono claro y rotundo y con una posición de emisión holgada, mientras que en el tono más baritonal, a pesar de realizar una posición de emisión más apretada, ha continuado dando un verdadero color de bajo-barítono.