Todo lo que hemos hablado estos días atrás, en relación a las clasificaciones vocales está directamente relacionado con lo que ahora vamos contar sobre el mensaje, concepto y entorno.
He puesto este orden para ir explicándolo y terminar con nuestra moraleja la cual que estará más dedicada al entorno.
A la hora de cantar, hablar o declamar, tenemos algo que mostrar, tenemos un mensaje el cual, normalmente, queremos hacer entender lo mejor posible.
Nos queremos hacer entender, queremos influir en el receptor del mensaje, queremos mostrarle algo a través de ese mensaje.
Nosotros, tenemos más o menos, una idea de lo que queremos conseguir con dicho mensaje, otra cosa es lo que después en verdad se logre con la transmisión de dicho mensaje y, sobre todo, con la forma de transmitirlo, en relación al receptor.
Si el trabajo con la transmisión de este mensaje, lo trasladamos al canto, tenemos que saber, que, como cantantes, estamos en disposición de utilizar el único instrumento que es capaz de decir palabra.
Creo que es bonito recordar en este momento lo que decía el gran pianista Arthur Rubinstein. Decía que detrás de cada tecla del piano y su sonido, había una palabra.
Poder decir palabra además de sonido a la vez desde el mismo instrumento, es maravilloso y único, y sólo se puede hacer con la voz, con lo cual perfeccionarlo para que sea lo más práctico y bello posible, es importante.
¿Por qué acabo de poner la palabra práctico en la frase anterior?
Es importante no olvidar que cuando cantamos también enviamos un mensaje, no sólo de sonido, sino también de palabra.
Este mensaje tiene una función que cumplir, tanto en quien lo emite, como en quien lo recibe y tenemos que ser, en primer lugar, prácticos a la hora de hacerlo llegar, tiene que llegar clarísimamente al receptor, de una manera fácil.
Si queremos tener facilidad en hacer llegar el mensaje al receptor, lo primero que tenemos que lograr es tener facilidad a la hora de emitirlo.
