Dentro de las prioridades a tener en cuenta a la hora de cantar y declamar, debe ser la atención sobre nuestra respiración la que siempre tenga preferencia. Ninguna otra debe anteponerse.
Es frecuente ver en alumnos cómo, por no querer olvidarse de la letra o por no confundirse en ella, pierden la concentración sobre su frecuencia respiratoria. También sucede a la hora de entonar.
No quiere decir esto, que, por tener especial atención sobre nuestra respiración, el resto pueda hacerse de cualquier manera.
Lo que tiene que hacerse es tener automatizada de manera correcta nuestra respiración y asentar todo lo demás sobre ella.
Si priorizamos en otra actividad, sacrificando una correcta respiración, lo primero que sucederá es un daño físico; aunque en un principio no se haga notar, con el tiempo saldrá.
Lo segundo es que no tendremos una correcta línea de canto y declamación, lo cual, junto con lo anteriormente mencionado, significa que arriesgamos nuestra salud y para nada bueno.
¿Qué sentido tiene este proceder? Nos engañamos a nosotros mismos.
Todo lo que hagamos con una buena base, perdurará en el tiempo y mejorará sin límites.
Todo lo que hagamos sin una buena base, no perdurará en el tiempo y su tendencia será a empeorar hasta una afección.
Creemos que desafinar o equivocarnos en la letra se nota mucho y desde luego es así, pero mucho más se nota cuando una persona enferma y no puede continuar haciendo la actividad.
Tenemos a “grandes profesionales”, que se tienen que retirar mucho antes de lo que quisieran, o profesionales que les tienen que retirar porque es lamentable continuar escuchándolos.
También tenemos a grandes profesionales, con más años que los anteriores que continúan cantando y dando un ejemplo de lo que es tener muy claro el orden de prioridades y su correcta ejecución.
