Y desde luego, así ha sido.
Pues claro, es que donde pretendías situar a tu voz, no era lo correcto, y tras unas sesiones de canto la voz a reaccionado hacia donde tenía que estar y no es más que en una zona más grave en general, que donde estaba situada anteriormente.
Comienza dicha alumna las clases y me comenta lo anteriormente mencionado y por supuesto, su idea es que esto que ha ocurrido en su voz, está mal, por lo tanto, continúa queriendo hacer las cosas como las hacía antes y que ocurre… que le pica la garganta.
Le comento que en las vocalizaciones no le había pasado eso y que le ocurre ahora, cuando se pone a cantar una de las canciones que ella cantaba de manera errónea.
¿Qué es lo que hace la voz en este momento?
Rechaza la manera antigua y errónea de cantar de antes y lo muestra produciendo picor en la garganta.
Le propongo unas cuantas vocalizaciones más volviendo a colocar la voz en su lugar y le digo que cante de nuevo la canción, pero de la misma manera que hemos vocalizado.
Resultado; ningún problema para cantarla y ningún picor.
Hay alumnos que son más receptivos y otros que son menos receptivos.
Es importantísimo entender lo que se está haciendo, tanto lo que hace el profesor, el cual no debe dudar nunca en explicarlo tantas veces como sea necesario, como el alumno, que también, es muy importante que entienda lo que le está sucediendo a su voz.
El alumno más receptivo, se preocupa por lo que sucede y trata de ayudar de la mejor manera posible.
El alumno menos receptivo, la mayoría de las veces no se entera de lo que está haciendo, en muchas ocasiones porque cree que lo tiene que hacer como el piensa…
De todo hay en la viña del Señor, pero los dos tipos de alumnos pueden aprender a cantar, es evidente que unos tardan más que otros.
¿Quiénes serán los que más tardan?…
