En el primer artículo de esta semana, hago referencia de nuevo a un alumno que me comenta lo siguiente: Su profesor de teatro, se trata de una actividad en un centro institucional, le comenta que tiene que hablar con «voz de pecho», porque como lo hace ahora, no se le oye y no se le entiende.
Para solventar el problema, le indica que se busque un profesor de voz, porque él no sabe cómo ayudarle.
Intentemos ayudar a este alumno, pero sobre todo al profesor.
El alumno emite correctamente, no chilla, no hace sonidos guturales ni estridentes, frasea correctamente y en un lugar adecuado para la declamación, emite perfectamente, puedo dar buena cuenta de ello porque le he escuchado y escucho muy a menudo.
Además de declamar, canta y bastante bien, con lo cual conoce muy bien cómo emitir un sonido y cuándo ese sonido llega y cuándo no… problema, que es un alumno que sabe bastante más que la persona que lo está juzgando con muchos menos conocimientos que él.
El alumno me pregunta por la afirmación de «voz de pecho».
Volvemos a lo de siempre y no me cansaré de comentarlo, sobre todo para que en los estudiantes no haya equívocos.
Las cuerdas vocales están donde están, y no en el pecho.
Todo sonido con su resonancia estará siempre como mínimo desde las cuerdas hacia arriba, el pecho está donde está…
Claro que puede haber vibraciones en el pecho… y en los pies también y ¿qué vamos a decir? ¿que tenemos que hacer sonido de pies…?
Las vibraciones que sentimos al cantar es una cosa y el sonido otra y aunque estén relacionados, no tienen nada que ver lo uno con lo otro, sobre todo en lo referente a la emisión de un sonido y en especial a la resonancia de este.
Y lo más importante, no debemos decirle a una persona que haga cierta actividad, sin tener ni la más ligera idea de lo que se trata ni de cómo se realiza.
vaya tela!
Menos mal que estás ahí, Eduardo!