Al igual que le comentamos al alumno lo pendiente que tiene que estar de los cambios que se producen en su voz, de la misma manera debemos estar atentos los docentes a todos esos cambios que se producen.
Trabajar con una voz es estar en continuo cambio, evidentemente siempre para bien, si estamos haciendo las cosas correctamente.
La evolución vocal es un continuo cambio que va asentando unos mínimos de crecimiento, los cuales cada vez serán mejores y unos máximos que estarán siempre en evolución y que con el debido tiempo y buen trabajo pasarán a ser los mínimos antes referidos.
Hay que aprender a trabajar con lo que tenemos en el momento y tratar de hacerlo lo mejor posible, aprendiendo de la situación en la que estamos, aprendiendo de todo tipo de sensaciones que nos depara el momento, pues vamos siendo con el tiempo un auténtico archivo de sensaciones vocales y sonidos.
Evidentemente una de las cualidades importantes a destacar en un alumno de canto es la paciencia.
Lo hemos comentado en un artículo anterior, y se lo hemos leído no hace mucho a Juan Diego Flórez y verdaderamente es que es una cualidad indispensable para una buena formación vocal.
Debe tener claro el alumno lo que hemos comentado anteriormente respecto a los mínimos que va adquiriendo en su aprendizaje, y debe tener claro que con estos mínimos tiene que realizar el mejor trabajo posible y disfrutar de él atesorando todo un mundo de nuevas sensaciones que le irán haciendo crecer vocalmente.
Pero nunca debe el alumno obsesionarse con un nivel superior al que se encuentra por el momento y con ello no aprender de dicho momento en el que está, pues con ello estaría construyendo una mala base de aprendizaje y nunca conseguiría avanzar de forma correcta en la búsqueda de la perfección.
