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Volvemos a las calles y seguimos con el exceso de “ruido”

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De vuelta de mis compras en el mercado, caminando por la calle de repente comienzo a escuchar una música como si se tratase de un concierto. 

Como casi estábamos en fiestas, he supuesto que sería algún grupo amenizando el ambiente anterior a las fiestas. 

En la medida que me acercaba no veía nada parecido a un concierto, pero la música era cada vez más y más potente y ya estando mucho más cerca y siendo bastante molesto el sonido veo a una persona tocando una guitarra eléctrica y con un enorme aparato como altavoz.

El sonido era verdaderamente molesto, eso sólo pasando a la carrera para no ensordecer…

¿Pero quién cree este hombre que va a pararse a escucharle, si sólo con pasar al lado, te hacía daño el volumen de la música que tocaba?

Y lo peor no es eso, lo peor es que tendrá pronto que aumentar el altavoz a uno mayor, porque imagino que el nivel de sordera que debe tener ya esta persona debe de ser de preocupar. 

Yo defiendo la música en la calle, excepto la vocal, que a mí personalmente no me gusta, por los daños que puede provocar.

Pero el resto me parece bien, y si los que lo hacen se pueden ganar un dinerillo, ¿porque no?… pero yo ahora tendría que decir que no hacen daño a nadie… pues depende.

No hace falta un medidor de sonido para saber cuándo estás pasándote con el sonido, y no hay que olvidar que estás en un lugar público, no sólo para ti, sino también para los demás. 

Y que puede que a unas personas les guste lo que haces y a otras no, porque normalmente pensamos que como a nosotros nos gusta lo que hacemos, le tiene que gustar a todo el mundo, pues no, no es así y no se nos debe olvidar.

Es muy importante tratar de no convertir algo agradable y que puede gustar, en algo desagradable, y en este caso no era por el gusto musical, que me gustaba la música que estaba tocando, sino por el daño que provocaba el exceso de volumen.

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