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Si aprendiésemos a distinguir sonido bueno y malo, ¿Cuántos querrían seguir dañándose?

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Posiblemente haya personas que continuarían haciéndose daño, pero creo que la mayoría lo tendría en cuenta y se cuestionaría lo que está haciendo.

Os comentaré algo que me sucedió con otra persona que también tenía una cuerda paralizada.

Comenzó las clases de canto y con ello empezó a reconocer sonidos diferentes a los que él solía hacer.

Es evidente que con la dolencia que tenía, los sonidos que le eran conocidos, no eran nada buenos, pero eran los que conocía.

Desde las clases comenzó a realizar otros sonidos muy diferentes de los que hacía, le resultaban extraños pero cómodos.

Siempre comento, que sobre todo al comenzar, si el sonido nos es extraño, pero cómodo, dicho sonido suele estar bien.

Como decía, comenzó a experimentar nuevos sonido y sobre todo nuevas sensaciones cuando reproducía esos sonidos.

Se comienza el conocimiento de los sonidos con sensaciones internas, después asociamos esa sensación con un tipo de sonido y después comenzamos a saber distinguir ese sonido escuchándolo.

El alumno que comentábamos al principio, en poco tiempo, había aprendido incluso a través del oído, cuando un sonido era bueno y cuando no.

En el momento en que le salía un sonido diferente, estando él solo, lo comparaba con los que hacía en clase y el resultado luego me lo mostraba para que yo le corroboraba si era bueno.

De esta manera comenzó a buscar sonidos buenos y dio con ellos.

Un buen día, caminando por el monte giró la cabeza hacia el lado contrario a la cuerda que tenía paralizada para poder ver algo del camino y al hacer una exclamación sobre lo que veía, pudo escuchar un buen sonido en su voz.

Esto que había hecho, era contrario a lo que le habían aconsejado, que no era otra cosa que hablar con la cabeza girada hacia el lado de la cuerda paralizada.

Él se sorprendió mucho y continuó hablando de la manera contraria a la que le habían aconsejado y no tardó en llamarme y mostrarme lo que sucedía.

Lo primero que quería que le dijese, era si el sonido era bueno o no, él lo escuchaba diferente y estaba seguro que era como los que yo le decía que eran buenos.

Y así sucedió, el sonido era bueno y él logró identificarlo porque ya tenía catalogados ciertos sonidos como tales.

Continuó buscando sonidos buenos y también continuó su buena evolución vocal.

El resultado es lo que importa.

La funcionalidad del cuerpo es muy diferente en cada persona, pero saber identificar un buen resultado nos permitirá entender que la funcionalidad que estamos desarrollando es buena.

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