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Ohhhh, continuamos vocalizando

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En esta ocasión hablaremos un poquito de la vocal “O”.

Mucha de la funcionalidad de esta vocal reside en el correcto manejo o más bien el no manejo de los labios, sobre todo superiores.

Es francamente fácil cerrar en exceso la boca en la pronunciación de esta vocal y esto nos dará un sonido oscuro de más y un mal funcionamiento de nuestra mandíbula.

Esta vocal, en lo relacionado con la apertura de la boca, tiene sus puntos en común con la vocal “A”.

Es muy conocido el ejercicio de vocalizar una “a” pensando en “o” y viceversa, esto nos dará un sonido de la “a” y de la “o” muy diferente.

Corregirá un sonido de la “a” que pudiera estar demasiado estridente o “abierto” y un sonido de la “o” que pudiera estar demasiado oscuro o “atrás”.

La posición de nuestra lengua, en la pronunciación de esta vocal es bastante parecida a la de la vocal “a” lo que nos proporcionará pasar de una a otra sin demasiado esfuerzo y de manera rápida, ayudando con ello a que nuestra línea de canto no sufra variaciones.

En ciertas notas, próximas a las que podamos utilizar para hablar, es factible fruncir los labios para su correcta pronunciación, pero en la medida que nos vayamos alejando de estas notas hacia las notas extremas, dejaremos el labio superior sin apenas movimiento para asemejar la posición más a la que utilizamos con la vocal “a” haciendo mayor hincapié en la posición de la parte trasera de la lengua y de la correcta relajación y bajada de nuestra mandíbula.

Una buena utilización de esta vocal en los finales nos permitirá obtener una relajación de la mandíbula importante para afrontar desde esta posición relajada el siguiente pasaje a ejecutar.

También es verdad que con esta vocal es muy fácil “oírse mucho”, o lo que es lo mismo, llevar la voz atrás, oscureciendo demasiado.

Esto será algo a tener muy en cuenta con dicha vocal y que nunca debemos descuidar.

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