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No nos engañemos

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Teniendo una dolencia que pueda afectar a nuestro aparato fonador, lo normal es que nuestra voz tome un aspecto que no es el habitual, tengo un alumno que suele decir, cuando viene en estas circunstancias, que viene con la voz “prestada”, vamos que es como si fuera de otro, de otro que la tiene más grave que él.

Esto con un simple resfriado lo podemos apreciar fácilmente. En el caso de las voces graves, suelen poder dar, en estas situaciones, ciertas notas graves más fácilmente que estando bien, que les cuesta algo más, PERO IMPORTANTE RESALTAR, que, aunque se dé esa nota más grave, no tiene validez ninguna, es una nota sin brillo, sin calidad y lo único que lograremos si utilizamos la voz en estas condiciones es dañarnos rápidamente.

En el caso de las voces agudas, sucede lo contrario, nos cuesta más ir hacia el agudo y seremos tendentes a ensanchar el centro, nos puede gustar ser, en ese momento, una voz aguda con mucho cuerpo, pero… como decíamos antes, es “prestado”, no es nuestra y si la utilizamos para cantar nos dañaremos.

¿Utilizar la voz hablando cuando está dañada? pues que le vamos hacer, si hay que trabajar y estar en el día a día, pues… pero hagámoslo con mesura, con mucho cuidado y lo menos posible, es evidente que haciendo esto, se dañará menos que cantando y mucho menos que cantando en estas circunstancias notas extremas.

Pero también tengo que decir respecto a lo anterior, que cuando se ayuda a sanar a una voz que realiza principalmente un trabajo hablado, siguiendo unas pautas correctas y haciéndoselas entender a la persona a la que estamos ayudando, se puede trabajar con esa voz de tal manera que la persona, siempre siguiendo las pautas que se le han marcado, pueda de alguna manera continuar con su actividad hasta que el problema se encuentre solucionado.

Porque hay que tener en cuenta, que, si la persona se ha dañado ejercitando su voz en una actividad determinada, la cual no tiene por qué dañar vocalmente a la persona, el problema está en la utilización de la voz por parte de la persona en la actividad, y no por la actividad en sí.

Si la persona aprende a utilizar su voz en dicha actividad, todo continuará su curso de forma correcta.

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