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MIREN APODACA: MI EXPERIENCIA CON LA VOZ

Mi paso por el conservatorio no fue un camino de rosas. Cantar en una tesitura, que no es la adecuada para tu voz, desencadena un montón de problemas vocales. Afortunadamente pude superarlos.

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En el canto como en la vida, encontrarse perdido dificulta mucho las cosas para alcanzar un objetivo. Ahondar en un camino con el motor inadecuado, provoca desesperación, angustia y desidia. Como hemos repetido en anteriores ocasiones, la correcta clasificación vocal, marca el inicio de un camino próspero y una óptima evolución vocal, como herramientas para alcanzar el éxito en el desarrollo musical.

Entrevistamos a Miren Apodaca en Anacrónica
Miren Apodaca

Hoy contamos con el testimonio de una alumna que en sus inicios con el canto encontró dificultades, sobrellevadas por un camino erróneo debido a una incorrecta clasificación vocal.

Miren Apodaca, buenas tardes y bienvenida a Anacrónica, nos hace muy felices que compartas con nosotros y todos los lectores del blog, tu experiencia, y que pongas voz y testimonio a un caso tan frecuente como el de la errónea clasificación vocal.

ANA: Para conocerte mejor y centrar el tema de la entrevista, cuéntanos a grosso modo tu experiencia con la voz, particularmente en el canto.

MIREN: En el pasado, mi experiencia con la voz fue bastante larga, intensa y podría decir, como una montaña rusa. Empecé con 4 ó 5 años a cantar en una escolanía, estuve allí hasta los 18 años y más tarde, me preparé para las pruebas de acceso al Conservatorio. Es aquí donde comienza una de las experiencias que recuerdo como más traumática y difícil porque, como bien dices al inicio, yo no estaba centrada, no habían dado con el camino correcto con mi voz; cuando no estás centrada, la voz no lo está tampoco, por lo que el aprendizaje se convierte en un cúmulo de emociones, de exigencias, de desgaste y de disciplina, sobre todo.

Por desgracia en aquella época cada año teníamos un profesor diferente y éstos te enseñaban unas técnicas diferentes y clasificaban la voz que tenías. En general me volvieron bastante loca en relación a mi voz, me decían que era soprano, qué coloratura tenía, qué densidad o por donde tiraba.

ANA: ¿Cómo era por tanto el día a día mientras estudiabas?

MIREN: Para mí era como un ahogo, que te clasifiquen con una voz, que claramente ves que te cuesta, y que no sabes que poder hacer para llegar a las exigencias que te marcaban, era algo frustrante y constante. A su vez las técnicas tan distintas de unos a otros, en cuanto a respiración, no me hicieron conseguir en todo ese tiempo una técnica respiratoria correcta, la espalda me dolía.

Toda esa situación, en la que constantemente estás forzando una voz que no tienes, desencadena una serie de problemas vocales, tuve una afección en las cuerdas vocales llegando a derivar en unos nódulos, que por suerte, y con ayuda, he conseguido solventar sin tener que pasar por ninguna intervención.

ANA: Imagino que terminaste los estudios desanimada, ¿cómo recuerdas el final de esa etapa?

MIREN: Recuerdo que terminé bastante triste los estudios del Conservatorio, me sentía frustrada y con una sensación de desorientada. ¡¡Llegué incluso a aborrecer la música, imagínate!! Fue una experiencia difícil y un tanto traumática. Pasado un tiempo y aproximadamente durante un año, realizaba interpretaciones y cantaba en bodas y funerales, pero no lo hacía con ganas ni convencimiento alguno, estaba saturada, estaba asustada porque no me encontraba con la voz ni con nada, no estaba nada cómoda, estaba con el cuerpo para un lado y la cabeza para otro.

Es muy incómodo no estar centrado en una voz correctamente catalogada. Cantar tiene que ser un acto de entrega, de ofrecimiento, en el que debes cantar con sentimiento, emoción y sobre todo con ganas y belleza; algo que debe salir del interior sin esfuerzo alguno. Y yo, no lo conseguía.

Entrevista Anacrónica con Miren Apodaca
Entrevista Anacrónica con Miren Apodaca

ANA: ¿Eres capaz de quedarte con algo positivo de tu paso por el Conservatorio?

MIREN: ¡Por supuesto! No voy a decir que el Conservatorio sea algo innecesario, ni mucho menos. Pienso que únicamente tuve mala suerte, pero aprendí muchas cosas allí, que hoy me sirven para mi desarrollo profesional.

Aprender el lenguaje musical, y llegar a tener una destreza de lectura, con la que, a simple vista, o en una primera lectura puedas llegar a entonar prácticamente la totalidad de las notas, es algo fundamental en la carrera de cualquier cantante profesional. Ni que decir tiene que además aprendes muchas otras cosas, como los idiomas, técnicas de estudio musical, análisis y muchas cosas que forman parte de todo lo bueno que de allí me llevo.

ANA: Nos alegramos que así sea, hablemos ahora de tu llegada a las clases con Eduardo, cuéntanos como fue y está siendo esta experiencia en el desarrollo de tu voz.

MIREN: Conocí a Ana y Eduardo hace cosa de unos cuatro años, creo recordar, y puedo decir que ha marcado un hito en mi carrera profesional y personal, son unas bellísimas personas, que me ayudan a encontrarme, no sólo con la voz sino como persona, eso es de agradecer eternamente.

Eduardo clasificó mi voz en una tesitura bastante alejada de la que me habían clasificado en el Conservatorio, y ese fue el principio del fin de mis males con la voz. Fue toda una suerte encontrar a Eduardo, que me haya ayudado y me ayude hoy en día a evolucionar vocalmente y como persona.

La voz ha evolucionado mucho, aunque en momentos me cuesta. Hay ocasiones en las que creo que es en ese momento en el que mi voz está pletórica y totalmente centrada, sin embargo, lo creo por cómo me escucho yo; como ya sabes cuanto mejor creo que lo puedo estar haciendo, peor es el resultado y viceversa, por lo que hay veces que me cuesta saber cuándo está mejor mi voz. Pero he aprendido con él, que el aprendizaje es largo, que la voz tiene unos días mejores y otros peores, y que no hay dos días iguales, es lo que Eduardo llama “La Travesía en el desierto” en la que frecuentemente me encontraba.

ANA: Tienes toda la razón, a todos nos pasa en muchas ocasiones, sin embargo, debemos ser pacientes y no ser tan críticos con algo sobre lo que no tenemos un control absoluto ¿encuentras algunas diferencias con tu experiencia pasada?

MIREN: Si, por supuesto, totalmente; he ganado en comodidad y en salud un montón.

Anteriormente, debido al sobreesfuerzo y la tensión, tenía la espalda fatal, con una posición rara y con dolores cada dos por tres. ¡¡Incluso, recuerdo, en unos intercambios corales en Moscú, me hacían cantar de primera voz!!, imagínate, tuvieron que ayudarme a salir del escenario del sobreesfuerzo que tuve que hacer para llegar a todas las notas que se me exigían, sospechosamente, acabaron colocándome en voces segundas o incluso más graves, parece que empezaron a darse cuenta, que mi clasificación como Soprano, no era la más adecuada.

Pero volviendo al tema, desde hace más de un año tengo la espalda que ni me lo creo, trabajando y todo, ni dolor ni nada; mi espalda ha mejorado muchísimo, me he encontrado muchísimo mejor, anímica y físicamente.

ANA: por lo tanto, con Eduardo has llegado a un equilibro físico y un apoyo técnico que antes no tenías, ¿no?

MIREN: En efecto, así es, porque no tenía ninguno y me parecía que había perdido los 8 años del Conservatorio, parecía que no había estado estudiando. Recuerdo cuando conocí a Eduardo, me decía que no sabía respirar y así era, no sabía, no abría la boca. No había aprendido una técnica respiratoria de ningún tipo.

Sin embargo ahora, la cosa es totalmente distinta, tengo una técnica respiratoria que voy mejorando y perfeccionando día a día y gracias a ella, he mejorado mi salud postural.

Hasta aquí la primera parte de la experiencia con la voz de Miren Apodaca, la próxima semana os ofreceremos, la última parte, en la que Miren nos contará cómo ve sus planes de futuro, sus proyectos y nos contará experiencias y anécdotas vividas muy interesantes de las que ha conseguido aprender mucho.

Nos vemos la semana que viene, ¡No faltéis!

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