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Irnos por las ramas, es más comercial

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Hablando con un amigo sobre el aprendizaje de los idiomas, me recordó algo importante en relación al oído.

La persona que, de niño, ha ejercitado su sistema auditivo de manera eficiente, sin duda alguna tendrá, tanto para la música, como para los idiomas, una ventaja sustancial sobre quien no lo ha ejercitado de forma correcta.

Pero, aunque ya no seamos niños, a la hora del aprendizaje de materias como los idiomas y la música, también se puede y se debe ejercitar el oído de manera correcta para un progreso adecuado en estas disciplinas.

Cuando hablo de ejercitar el oído, me refiero a ejercitar una correcta relación entre oído y cerebro.

Por lo menos en la música, no puedo opinar de la misma manera en la enseñanza de idiomas, en algunas ocasiones, creo que nos perdemos en las ramas y no hacemos más que “marear la perdiz”.

La música primordialmente es sonido, y mientras no aprendamos a reconocer correctamente estos sonidos, estaremos siempre “al lado”.

Está bien saber medir las notas musicales escritas, está bien saber sobre la historia de la música escrita en palabras, ¡sí!, esto está bien.

Pero lo primero en mi opinión, es saber oír, adiestrar a nuestro oído de forma correcta para que solo escuchando podamos distinguir sin problemas lo que está sonando, tanto el ritmo, como la melodía, instrumentación y demás pautas que podamos escuchar y, sobre todo, qué notas suenan, qué notas componen esa melodía, qué notas tocan los diferentes instrumentos, sobre qué notas estamos escuchando las diferentes pautas que se suceden.

Saber repetir una melodía que escuchamos está bien, pero no es indicativo de tener todo lo bien adiestrado nuestro oído que debiera estar, menos si lo que estamos repitiendo son intervalos sin que estos coincidan con la tonalidad original de la melodía que se está escuchando.

Saber distinguir los sonidos que suenan en esa melodía, sí es tener bien adiestrado nuestro oído.

La historia de la música se escribe en sonidos.

Yo puedo saber mucha teoría sobre un músico, pero si no se escuchar su música, realmente no sé prácticamente nada sobre él en relación a su actividad como músico.

Sabre de él más de lo que no está relacionado directamente con la música, que de lo que sí lo está.

¿Por qué tanta teoría en el aprendizaje de actividades que requieren mucho oído?

Pues es muy sencillo, porque el enseñar a oír es mucho más complejo y conlleva mucho más tiempo y esfuerzo.

No es comercial enseñar a oír, hay que hacer mucho esfuerzo, y los avances no son tan rápidos ni tan tangibles como en la teoría y el ritmo, que también son importantes y lo vuelvo a repetir.

El oído es mucho más complejo y se va dejando y así ocurre…

Que acaba siendo mucho más comercial “irnos por las ramas”.

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Y una y otra vez lo mismo. Hablamos ahora sobre la música ligera

1 Comentario

  1. Andrius
    20 abril, 2018 en 13:15 — Responder

    Totalmente de acuerdo con este artículo y muy buen ejemplo al comparar la música con los idiomas, al fin y al cabo está comprobado el gran entrenamiento que necesita el oído para ambas actividades.

    Saludos.

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